3 may 2009

DIRIGIR UN CUENTO











Caminandocuentos trajo la propuesta.
Un grupo de narradores orales, que viaja por todo el país, sembrando y recogiendo historias..., cuentan cuentos para adultos y niños, trabajan en escuelas, bibliotecas populares y todo "reducto" que congregue unas cuantas almas que deseen escuchar una buena historia.

Qué se necesita para contar una buena historia?

Muchos dirían, angel, magia, ... y todo el cuerpo. Puede ser...
Se necesita algo más. Un narrador escénico, toma del teatro las herramientas necesarias para hacer que su historia brille, se prolongue en un tiempo que no siempre pueda medirse, y conozcamos a cada uno de los personajes, situaciones y paisajes, sólo desde la palabra.
Dirigir a un narrador oral, es un verdadero desafío, ya que debemos comprender que estamos escuchando un cuento, sintiéndolo; en un marco teatral, pero sin todas las posibilidades de un actor.
Comprometer su palabra y su cuerpo, su gestualidad, sus silencios, y también, su angel y su magia; poniéndolas al servicio de esa película que pasará por la imaginación del que recibe ese cuento y es llevado a su infancia o al tiempo en que él desee situarse para vivirlo.

El proyecto Caminandocuentos, ha ofrecido contadas y espectáculos. En ese marco, he dirigido: "De regreso Julieta" (dirección) y "Brujerías" (dirección y participación) de María Fernanda Gutiérrez.

www.caminandocuentos.blogspot.com

2 may 2009

LAS ALAS DE FEDERICO


Decía Federico García Lorca sobre el teatro...

..."Para los poetas y dramaturgos, en vez de homenajes, yo organizaría ataques y desafíos en los cuales se nos dijera gallardamente y con verdadera saña: "¿A que no tienes valor de hacer esto?" "¿A que no eres capaz de expresar la angustia del mar en un personaje?", "¿A que no te atreves a contar la desesperación de los soldados enemigos en la guerra?".
Exigencia y lucha, con un fondo de amor severo, templan el alma del artista, que se afemina y se destroza con el fácil halago.
Los teatros están llenos de engañosas sirenas, coronadas con rosas de invernadero, y el público está satisfecho y aplaude viendo corazones de serrín y diálogos a flor de dientes; pero el poeta dramático no debe olvidar, si quiere salvarse del olvido, los campos de rosas, mojados por el amanecer, donde sufren los labradores, y ese palomo herido por un cazador misterioso, que agoniza entre los juncos sin que nadie escuche su gemido.
... El teatro es una escuela de llanto y de risa y una tribuna libre, donde los hombres pueden poner en evidencia morales viejas o equívocas y explicar, con ejemplos vivos, normas eternas del corazón y del sentimiento del hombre.
... El delicioso teatro ligero de revistas, vodevil y comedia bufa, géneros de los que soy aficionado espectador, podría defenderse y aún salvarse; pero el teatro en verso, el género histórico y la llamada zarzuela hispánica, sufrirán cada día más reveses, porque son géneros que exígen mucho y donde caben las innovaciones verdaderas, y no hay autoridad ni espíritu de sacrificio para imponerlas a un público al que hay que domar con altura y contradecirlo y atacarlo en muchas ocasiones. El teatro se debe imponer al público y no el público al teatro. Para eso, autores y actores deben revestirse, a costa de sangre, de gran autoridad, porque el público de teatro es como los niños en las escuelas: adora al maestro grave y austero que exíge y hace justicia, y llena de crueles agujas las sillas donde se sientan los maestros tímidos y adulones, que ni enseñan ni dejan enseñar.
... Arte por encima de todo. Arte nobilísimo. Y vosotros, queridos actores, artistas por encima de todo. Artistas de pies a cabeza, puesto que por amor y vocación habeis subido al mundo fingido y doloroso de las tablas. Artistas por ocupación y preocupación. Desde el teatro más modesto al más encumbrado se debe escribir la palabra "Arte" en salas y camerinos, porque si no vamos a tener que poner la palabra "Comercio" o alguna otra que no me atrevo a decir. Y jerarquía, disciplina y sacrificio y amor."...